Queridos hijos de Gengis Khan,
Primeramente, permítanme defecarme en vuestras cavidades auditivas por tener que recurrir al conocido como “el monstruo de Amstetten”, el bueno de Josef.

Cierto es que tal personaje alberga multitud de azañas que de sobras merecen sentar cátedra en nuestro rincón, entre ellas decir cosas como: “Yo no soy un monstruo. Los podría haber matado a todos y entonces nadie se hubiera dado cuenta nunca de todo esto. Si los hubiera matado, no estaría aquí, nadie me hubiera preguntado nunca por ellos“, o tratar a las prostitutas “como un profesor en el colegio y les decía cosas como ‘¡siéntate!’ o ‘¡no uses ese lenguaje!“. Incluso su vecino dice que se reia mucho con los dibujos animados, sobre todo con Tom y Jerry. Sin duda, un tipo entrañable.
Ahora, servidor, podría centrar la temática del presente post parafraseando frases como:
- Deberian meter en la carcel a la hija, por puta. Mira que follarse a su padre.
- Todos los que se meten con este hombre merecen la muerte, ya os gustaría a vosotros poder dar todo el amor que él ha concedido a sus familiares.
- Luego pa que digan que ya no existe amor en el mundo.
- Si Dios existiese se comportaría igual que este tipo.
O por ejemplo:
- Todo paterfamilia ha de aspirar a un dominio de su mujer y prole similar, y quien diga lo contrario es un miserable.
Pero no lo voy a hacer.
Queria abrir este post para saber si os habéis fijado que Josef es el ingenioso de Solid Snake de mayor.

Por imperativo legal, y atendiendo al consejo de mis abogados, condeno cualquier apología de parafilias sexuales ilegales tales como el incesto y la procreación con un descendiente, de la manera en que se exponen en este post.
Asimismo manifiesto mi cercanía con la víctima de tan abominable comportamiento, y mi apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad austriacos para que esclarezcan el caso y depuren las pertinentes responsabilidades.
Hago extensible mi calor humano a todas las víctimas de conflictos bélicos, terrorismo, violencia de género, violencia racista y a todo ser humano que albergue sufrimiento en su corazón.
Me despido, no sin antes manifestar mi fe en Jesucristo nuestro Señor, que en su infinita misericordia habrá acogido en su seno al pequeño incinerado.
Saludos cordiales.
Comentarios